lunes, octubre 06, 2008


Quisiera esta tarde divina de octubre

pasear por la orilla lejana del mar;

que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta,

quisiera, como una romana,

para concordar con las grandes olas,

y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda,

dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules

contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños

y no despertar;

pensar que pudieran las frágiles barcas

hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,

el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,

perderla y que nunca la vuelva a encontrar:

y, figura erguida, entre cielo y playa,

sentirme el olvido perenne del mar.

Alfonsina Storni

4 comentarios:

CecydeCecy dijo...

y si, Alfonsina que se puede agregar a su belleza.

besos

Evan dijo...

Esta poesía la recitaba mi mamá cuando yo era chica, siempre me ha encantado.

Un besito Nan!

Belén dijo...

No es tuya?

Pues podría haberlo sido, yo te he visto genial!

Besicos

Paqui dijo...

Querida Nancy, una poesía preciosa. Un besito guapa